Saberes desbordados

Historias de diálogos entre conocimientos científicos y sentido común
(Argentina, siglos XIX y XX)

Introducción

Este volumen reúne un conjunto de investigaciones orientadas a indagar, a partir de análisis transdisciplinarios de casos singulares, sobre las características específicas de procesos de producción y circulación de conocimientos en la Argentina, a lo largo de un período que va desde las últimas décadas del siglo XIX hasta el presente. ¿Cuáles son, y cómo se definen, las fronteras entre conocimiento experto y sentido común? ¿Cómo y dónde se construyen sistemas de conocimiento en una sociedad? ¿Cómo «viajan» o «se desplazan» los saberes a través de –y dentro de– espacios culturales diversos y de qué manera ese recorrido afecta su definición o constitución como tales? ¿A través de qué mecanismos se difunden distintas formas del conocimiento? Estas son algunas de las preguntas que se abordan a lo largo de este volumen, desde una perspectiva que articula las dimensiones transnacional y local de los fenómenos estudiados. Las contribuciones focalizan en las especificidades que desarrollaron los sistemas de recepción y circulación de distintas formas de conocimiento en un país que, como la Argentina, se ha posicionado a nivel internacional, y a lo largo de su historia, más como receptor que como productor de saberes. Aunque los capítulos se concentran en la Argentina, tomamos a nuestro país como un estudio de caso que permita formular algunas hipótesis generales sobre los problemas abordados.

En términos generales, los estudios acerca de la constitución de saberes o tecnologías, así como aquellos que tratan de la consolidación de actividades expertas, han tendido a concentrar su atención sobre los ámbitos y las reglas Continuar leyendo →

Radiografías en la pampa

Fantasías sobre rayos X y radiación en la Argentina de entresiglos

En el presente trabajo, busco reconstruir el impacto y las repercusiones que el descubrimiento de los rayos X por el físico alemán Wilhelm Röntgen, en noviembre de 1895, tuvo en la Argentina, sobre todo en ámbitos no especializados en ciencias. Me interesa concentrarme en los meses y años inmediatos a su divulgación, en el umbral de la recepción de un descubrimiento que, desde sus inicios, fue nombrado e interpretado –tanto por los legos como por una parte de la comunidad científica– con un campo semántico lindante o directamente coincidente con lo fantástico y lo ocultista. En los años de la inicial divulgación del descubrimiento (divulgación llevada a cabo con rapidez por la prensa diaria no especializada de Europa y las Américas), es posible asistir a un fenómeno ciertamente rico desde el punto de vista de la historia cultural: cómo se nombra un fenómeno nuevo que parece descolocar las leyes físicas conocidas; cómo traducen los científicos, frente al gran público, la naturaleza de lo que investigan y de qué manera se cuela allí una terminología compartida con los legos respecto de lo “desconocido”, lo “inexplicable” y lo “posible”; cómo se intenta nombrar esa novedad en la prensa y en otros ámbitos de la cultura exhumando palabras, ideas o imágenes del pasado, o de otras disciplinas y creencias. En síntesis: qué herramientas cognitivas y qué imaginarios despliega una cultura, muy conectada internacionalmente a través de la prensa, para significar ese elemento nuevo que irrumpe inesperadamente y que, con esa indeterminada “X”, potencia los ejercicios conjeturales. Continuar leyendo →

Hacer “al mismo tiempo”

Relojes cotidianos y cronógrafos expertos en la Argentina 1870-1910

El tiempo no siempre estuvo encerrado en nuestros relojes pulseras y teléfonos celulares para ser medido y usado como referencia, para acordar una cita o el comienzo sincrónico de actividades distantes. En este capítulo nos preguntamos qué ocurría antes de que eso fuera así, ya sea en ámbitos científicos o en los devenires de la vida cotidiana. ¿Qué quería decir en el siglo XIX hacer algo al mismo tiempo? Aunque tanto Peter Galison como otros historiadores se hicieron esta pregunta (Galison, 2003), muy pocos trabajos enfocaron el tema en la historia Argentina. Por un lado, en este capítulo se atenderá a saberes sobre el tema en ámbitos muy especializados, de esos en los que importaba –y mucho– subdividir el tiempo en fracciones de segundos –como es el caso de los observatorios astronómicos–, y para esto se analizarán algunas publicaciones científicas. Por otro lado, se enfocará el mismo tema en ámbitos legos, y para ello se examinarán periódicos de la prensa diaria junto a otras publicaciones, ya sea que en las mismas aparezcan ideas asociadas al saber popular o a las que ostentaban los estadistas de la época acerca de cómo se debía medir y coordinar el tiempo en el territorio nacional.

Para 1894 ya existían diversas disposiciones legales que apuntaban a unificar la hora nacional, incluyendo un decreto de ese mismo año. Hasta entonces las localidades establecían sus horas por métodos variados y no existía una regulación central al respecto. La idea detrás del decreto del 31 de agosto de 1894 que establecía la hora oficial del meridiano de Córdoba para las vías Continuar leyendo →

La apuesta por la energía atómica

Guerra Fría, políticas de Estado e imaginación técnica popular en el primer peronismo (1946-1955)

Al volver la vista hacia el mundo de la segunda posguerra resulta difícil encontrar una imagen capaz de capturar la imaginación social con la misma intensidad que aquella del hongo atómico, símbolo de una nueva y fantástica potencia, a la vez creativa y destructiva. Este fenómeno fue global y estuvo signado por las dinámicas propias de la Guerra Fría. Pero en el plano local argentino, la disputa por el sentido de “lo atómico” no pudo sino adaptarse a las condiciones específicas del país, a sus desafíos socioeconómicos y a una larga tradición de inventiva popular, ahora interpelada por el fenómeno peronista.

Mientras que el impacto que los desarrollos internacionales en física nuclear tuvieron sobre la comunidad científica y académica argentina de mediados del siglo XX ya ha sido abordado por diversos estudios académicos1, no fue así con las repercusiones de estos mismos desarrollos sobre la población alejada de los claustros universitarios y las instituciones de ciencia y tecnología. En parte, esto responde a una dificultad en el acceso a fuentes primarias útiles para tal estudio. El utilizar la noción de “lo atómico” tiene, en ese sentido, la intención de dar cuenta del heterogéneo conjunto de imágenes que, a nivel social, se asociaron al nuevo objeto de la energía atómica 2. Lejos de permanecer ajeno a la discusión de los últimos avances de la ciencia y de la técnica internacional, aquel heterogéneo grupo social que, no sin tensiones, puede reunirse bajo la noción de “clases populares” se apropió críticamente de estos discursos e imágenes, pero sólo ocasionalmente contó con los medios para hacer pública su voz. Este es, al menos en parte, el problema al que se refirió Antonio Gramsci al decir que “la historia de los grupos sociales subalternos es necesariamente Continuar leyendo →

Museos, coleccionistas y Estado

Tramas de circulación entre la actividad amateur y la experticia durante la primera mitad del siglo XX

La imagen de un Estado homogéneo, que alcanza todos los rincones del país con sus organizaciones, funcionarios y saberes, se resquebraja a medida que avanzan los estudios desde una perspectiva histórica en diferentes regiones del país. En este sentido, al observar las prácticas de creación y gestión de museos en ciudades de provincias y Territorios Nacionales en la primera mitad del siglo XX, comienza a delinearse un mapa complejo de organismos de carácter público, estatales o privados, que estuvieron destinados a contener un conjunto de bienes históricos, arqueológicos, paleontológicos, naturales o artísticos para su investigación, exposición y popularización. Estas instituciones constituyeron un ámbito de contacto entre el espacio local y los provinciales y nacionales, a través de redes de intercambio de saberes, objetos y personas que articularon un lenguaje común que permitió compartir las técnicas museográficas en un campo disciplinar cuya formación experta estaba escasamente institucionalizada. En este texto compartiremos algunas historias, las trayectorias de agentes y las redes establecidas para conformar los saberes técnicos que requerían estos espacios.

La historiografía tradicional enfatizó el análisis de los museos como dispositivos del poder para legitimar las versiones públicas de la identidad, en el contexto de la consolidación de los Estados nacionales (Anderson, 1993; Coombes, 2004). Estos estudios consideraron a los museos, los monumentos y las conmemoraciones como elementos de reproducción del Estado para proporcionar una versión homogénea pero selectiva del pasado (Andermann Continuar leyendo →

Un pionero cultural en el espacio científico argentino

Eduardo Ladislao Holmberg entre las décadas de 1870 y 1890

Holmberg por Cao, publicado en Caras y Caretas, año III, núm. 90, 23 de junio de 1900.

En esta caricatura del dibujante español Cao, publicada en la revista Caras y Caretas en 1900, Eduardo Ladislao Holmberg (1852–1937) aparece como una figura desalineada a la vez que atractiva: insectos y víboras salen de sus bolsillos, sostiene una jaula habitada por un águila de contornos prusianos, y está rodeado por una bolsa repleta de huesos, mientras un caracol se acerca a sus pies.

Esta imagen, cristalizada en el cambio de siglo, había despuntado décadas antes. Holmberg, desde 1870, se fue perfilando como una figura singular y pintoresca: realizó la primera descripción exhaustiva de las arañas y las abejas del territorio nacional, a la vez que escribía ficciones sobre viajes a Marte y luchas encarnizadas en las calles de Buenos Aires entre darwinistas y anti-darwinistas; fundó la revista El Naturalista Argentino, mientras participaba en las discusiones sobre las definiciones para un diccionario de argentinismos; siendo un médico graduado de la Universidad de Buenos Continuar leyendo →

Keynes para armar

Teoría y práctica económica desde la periferia, 1930-1947

Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, las nociones keynesianas vinculadas al manejo cambiario y monetario, así como también la importancia de ciertas regulaciones estatales para la conducción económica, fueron imponiéndose en la teoría y en la práctica económica de buena parte de Occidente. Aún más, la idea misma de “keynesianismo” funcionó como una etiqueta que englobaba un conjunto de herramientas, consideradas legítimas para definir una terapéutica exitosa en el manejo de las crisis. Si bien esto es cierto, la obra de John Maynard Keynes que pareció sintetizar esas ideas, The General Theory of Employment, Interest and Money (Keynes, 1936), fue un mojón en un derrotero mayor tanto del propio economista como figura pública cuanto de los comentarios y avances que esa Teoría tuvo en la prensa periódica, en la divulgación sobre sus ideas realizadas por círculos de economistas de todo el mundo en formato de libros, revistas y conferencias. La circulación de esa obra, pero sobre todo de su figura pública, fue parte de una circulación trasnacional de ideas, que excedía el conocimiento del experto1.

En este trabajo nos interesa detenernos en la relación entre teoría y práctica económicas: es decir, hacemos foco en las estrategias de construcción de legitimidad tanto de la puesta en práctica de medidas económicas como del estudio de la economía como ciencia, con especial interés en la relación entre las dos facetas de la economía, la política y la práctica. Con este fin, centraremos nuestra atención en la Unión Industrial Argentina y en la producción de tesis de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Continuar leyendo →

Más allá…. del desarrollo

Ciencia, fantasía y proyectos nacionales en Oscar Varsavsky

El porvenir existe, y cada uno tiene el derecho y el deber de adelantársele. (“América ignorada”, 1957)

A partir de la famosa publicación del Club de Roma sobre los “límites del desarrollo”, se han hecho cálculos globales sobre agotamiento de recursos, a nivel del mundo entero o de algunas de sus regiones (en Argentina se está haciendo algo similar en la Fundación Bariloche), pero sobre la base de alguna hipótesis fija sobre la tecnología, y por supuesto sobre las metas. […]. [U]n estudio de este tipo debe incluir simultáneamente recursos básicos y tecnologías alternativas. (Varsavsky, 2013, p. 42; énfasis nuestro)

El debate sobre “estilos de desarrollo”

Desde hace un tiempo, puede observarse un renovado interés en torno del desarrollo y sus límites. En ese marco, el debate sobre “estilos de desarrollo” que se desplegó entre fines de la década de 1960 y comienzos de la de 1970 ha sido objeto de algunas indagaciones (ver, por ejemplo, Aguilar et al., 2016; Svampa, 2016; Grondona, comp., 2016). Con ese nombre delimitamos un conjunto relativamente disperso de intervenciones que compartieron distintos aspectos y que funcionaron como respuesta tanto a los diagnósticos optimistas del desarrollismo cortado al talle de la Alianza para el Progreso, como a los diagnósticos sombríos del Club de Roma. Este último –un grupo heterogéneo de científicos y empresarios– había “demostrado”, mediante el uso de modelos matemáticos corridos por computadoras (Modelo Mundo III del Massachusetts Institute of Technology), que en un futuro no muy lejano el crecimiento económico iba a encontrarse con límites físicos insalvables. Frente a ello, se recomendaban políticas de control de la natalidad para los países pobres, y un refrenamiento del crecimiento para los países centrales.

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El dólar habló en números

Crónica periodística y publicidad en la primera popularización del dólar en la Argentina (1958-1967)

[…] Yo creo que todos nosotros nos hemos vuelto financistas por una razón muy especial. Fíjense que antes, cuando un tipo tenía unos ahorritos, ponía una fabriquita, ponía un tallercito, compraba un campito para criar unas gallinas o plantar unos tomates, esas cosas que hace la gente de los países pobres. En cambio, acá es distinto. Usted vio en la calle San Martín, donde están las casas de cambio, está todo el país parado frente a las pizarras. Obreros, albañiles, peones, sastres, músicos, artistas. Tipos que antes trabajaban como locos ahora se han vuelto economistas y están parados con un paquetito de dinero, y cuando se mueve la cotización de la pizarra entran todos en patota, uno dice: –“Deme 3 dólares”; otro dice: – “Deme 4 dólares”… Salen corriendo y van a otra casa de cambio, y antes que vuelvan a su casa los venden, y así se pasan todo el día, vendiendo y comprando, y cuando llegan a la casa molidos, caen rendidos encima del sillón, desempaquetan, cuentan la guita y dicen: –“¡Vieja, vieja, vení! ¡Hoy me gané 14 mangos y no hice nada!”
(Bores, 1962)

Con su característico frac negro y su hablar veloz plagado de escenas que comentaban irónicamente las coyunturas políticas y sociales de la Argentina, en este monólogo de 1962 el humorista Tato Bores abordaba un tema que con el tiempo se volvería recurrente en sus programas televisivos. El “capo cómico de la nación” describía allí una coyuntura marcada por una fuerte devaluación del peso y por la liberalización del mercado de cambios, Continuar leyendo →

Freud para todos

Psicoanálisis, entre los saberes expertos y la cultura popular

Para bien o para mal, el psicoanálisis ha constituido uno de los sistemas de pensamiento y creencias que definió el siglo XX1. Hacia fines del milenio pasado, el historiador John Forrester señalaba la casi imposibilidad –al menos en buena parte del mundo occidental– de pensar categorías tales como la sexualidad, la subjetividad, la infancia o los sueños, sin tener al psicoanálisis como marco de referencia, ya sea para inspirarse en él o para denostarlo. Pretender ignorarlo resultaría, en sus palabras, tan anacrónico como intentar conceptualizar el universo con categorías precopernicanas (Forrester, 1997, p. 2). Hoy en día, en el siglo XXI, otras formas de entender la mente y, por extensión, la subjetividad, vinculadas estas a las neurociencias o a las mal llamadas “terapias alternativas”, parecen estar poniendo en cuestión la centralidad del psicoanálisis2.

El psicoanálisis (como las neurociencias, ver capítulo de María Jimena Mantilla en este volumen) son formas de pensamiento originadas en ámbitos científicos y ambos han trascendido hacia espacios más amplios de la cultura. Freud mismo, recordémoslo, había iniciado su carrera en neurología y fisiología, aunque, como la mayoría de los intelectuales europeos formados en la segunda mitad del siglo XIX, su universo mental incluía también un profundo conocimiento de las humanidades y de la literatura clásica (Plotkin, 2012; Armstrong, 2005). Puede decirse que en el psicoanálisis convergen dos tradiciones: una que proviene del iluminismo y del positivismo, y otra más vinculada al romanticismo (Dias Duarte, 2012). En su versión original, es decir, aquella que diseñó Freud en los orígenes de sus investigaciones, el psicoanálisis era conceptualizado como una práctica terapéutica destinada Continuar leyendo →